domingo, 28 de diciembre de 2014

María Alejandra Lafuente Casco, la descuartizadora de Ciudad de México

María Alejandra Lafuente

María Alejandra Lafuente Casco es una psicóloga que descuartizó el cuerpo de su esposo y luego esparció los restos en distintas partes de la Ciudad de México.

El nombre de la víctima era Allan Carrera Cuellar, e ironías de la vida, parece que se encontró con la psicóloga luego de que su hija se la presentara, ya que la joven era paciente de María Alejandra Lafuente. En su consultorio, la asesina atendía a jóvenes y adolescentes pero dejó de tratar a la chica cuando esta se enteró que su padre estaba saliendo con la profesional.

Según afirman algunos portales de Internet, Allan Carrera Cuellar tenía problemas con el alcohol y sufría de depresión. Tampoco tenía trabajo, aunque sí contaba con algunos negocios en el Distrito Federal que le permitían un buen pasar. Él también hacía terapia, casualmente con el padre de la descuartizadora, el Dr. Alberto Eduardo Isidro Lafuente Grimaldi.

Cuando Allan Carrera desapareció, el Doctor llamó a los padres del propio desaparecido y les informó que tampoco podía ubicar a María Alejandra Lafuente (su hija y pareja del desaparecido). Luego descubrió que ella se había internado en el Instituto Nacional de Psiquiatría (para ocultarse según mencionan algunos medios), con la policía ya pronta para arrestarla.

Los restos de Allan Carrera habrían desaparecido en una maleta roja que María Alejandra Lafuente transportó en su camioneta. El asesinato habría ocurrido terminando octubre o a comienzos de noviembre del presente 2014, dejando la Ciudad de México con partes del cuerpo esparcidas por doquier. Los capitalinos encontraron un torso humano despojado de las extremidades torácicas y pélvicas en la esquina de las calles Anáhuac y Quintana Roo, en la colonia Roma de la delegación Cuauhtémoc.

También se reportó por la tarde que en la calle Jaspe, en la colonia Valle Escondido (Tlálpan) se hallaron distintos restos humanos en bolsas de plástico negras, pertenecientes a las extremidades superiores e inferiores, aunque no tenían las manos ni los pies.

Los restos fueron trasladados al instituto de Ciencias Forenses donde los investigadores pudieron determinar que pertenecían a un mismo cuerpo, aún sin identificar. Posteriormente, gracias al trabajo de la Procuraduría y a la información del Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA), pudieron dar con la identificación del cuerpo. Se trataba de Allan Carrera Cuellar de 41 años.

La psicóloga María Alejandra Lafuente, quien descuartizó a su marido en noviembre pasado, puede estar involucrada en otros homicidios.

María Alejandra Lafuente en la playa
La asesina ya había estado detenida en otra oportunidad por haber tratado de quitarle la vida a su primer marido frente a su hija. Por otra parte, su ex paciente (la hija del hombre descuartizado) explicó a las autoridades que también habido sido amenazada de muerte por la propia psicóloga, cuando se opuso a que ella saliera con su padre. Como si fuera poco, hay sospechas de que María Alejandra Lafuente pudo haber cometido otro asesinato en el 2012, año en que las autoridades encontraron un balde con una cabeza humana y un brazo, afuera de la casa de la familia Lafuente. En el intento de asesinato de su primer marido, fue declarada inimputable lo cual no resultó impedimento para regresar a su profesión.

Según declaraciones del primer esposo de María Alejandra Lafuente Casco, ella habría tratado de asesinarlo de la siguiente forma: le pidió que entrara a la sala y se sentara en un sofá que extrañamente estaba cubierto de plástico. En un principio se negó, pero la cónyuge le dijo que su hija tenía usa sorpresa para él y procedió a taparle los ojos.
Sin embargo, al no oír que la niña se acercara ni tampoco su voz, terminó de comprender que algo pasaba, al momento que recibe un fuerte golpe en el cráneo con el atizador de la chimenea. La víctima se quitó inmediatamente la venda de los ojos y le pidió a
María Alejandra Lafuente que se calmara, pero continuó recibiendo agresiones. Al intentar escapar, notó que la puerta estaba cerrada y además, la agresora tomó un cuchillo de cocina con el cual lo hirió en el abdomen y en la espalda. Estaba acorralado. Intentó quitarle el cuchillo de las manos, pero ella le mordió el brazo. También intentó inyectarle una sustancia con una jeringa.

Como mencionábamos, todos estos hechos fueron presenciados por la hija del atacado. María Alejandra Lafuente terminó presa, pero quedó libre al ser declarada inimputable.

El asunto tampoco termina aquí: con un hombre muerto, otro casi asesinado y un crimen que data del 2012 que también apunta a ella, al parecer, la acusada tendría la ayuda de su padre, el Dr. Alberto Lafuente Grimaldi, quien sería cómplice al encubrirla y desviar la atención de la opinión pública.

En el caso de la muerte de Allan Carrera Cuellar, también se sospecha que el doctor pudo haber estado implicado e incluso, planificado la muerte del paciente durante años para despojar a la víctima de sus bienes (los cuales hasta el momento, están desaparecidos). Supuestamente, la familia de psicólogos tendría participación en las muertes mencionadas, de este modo, existen sospechas de que en realidad se trata de una banda de asesinos seriales.

Para este crimen, la asesina usó el celular de la víctima para enviar mensajes a los familiares del descuartizado Allan Carrera, y que sus allegados creyeran que se encontraba bien, por ende, evitando que lo denunciaran como desaparecido.

María Alejandra Lafuente ha sido acusada por el delito de homicidio calificado con razón de parentesco. En su domicilio, fueron halladas la cabeza y las manos de Allan Carrera, es decir, las partes faltantes de los restos que se encontraron en la ciudad. También se halló una sierra eléctrica. Los peritos dieron con rastros de sangre en una de las recámaras del baño, un colchón y un trozo de alfombra cortados, que seguramente contenían la sangre de la víctima.
María Alejandra Lafuente será además investigada por el crimen del año 2012.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Dorothea Puente

Dorothea Puente

Para todos, era una dulce anciana que ayudaba a enfermos, alcohólicos y otros ancianos recibiéndolos en su casa. Nadie podía imaginar que este ángel guardián de los indefensos, era en realidad una asesina serial que se aprovechaba del desamparo de sus víctimas para aniquilarlos y seguir cobrando sus pensiones.

Dorothea Puente nació en California en 1929. Sus padres murieron cuando ella era aún una niña por lo que pasó un tiempo en un orfanato y luego en casa de sus tíos. Ya de grande cuando su esposo la abandona, mintió diciendo que había muerto. A partir de entonces, buscó ganarse la vida no siempre honestamente. 

El primer ingreso a la prisión de Dorothea Puente fue por falsificar cheques, aunque volvió a la cárcel a causa de numerosos delitos: por regentar un burdel, por vagancia y por falsificar las firmas de sus pacientes cuando colocó una casa de ancianos a comienzos de la década de los 80s. 

Después de este incidente, Dorothea Puente tenía prohibido abrir otra casa de ancianos, así que siguió con el negocio en la ciudad de Sacramento en asociación con otra mujer de nombre Ruth Munroe, que también tenía en la casa alojado a su esposo. Este hombre sufría de una enfermedad terminal. En mayo de 1982, Ruth Munroe moría por sobredosis de codeína (Paracetamol)… al parecer, esta fue la primera víctima de la complaciente anciana.

Un nuevo ingreso a la cárcel en 1982 por drogar y robar pertenencias a uno de sus pacientes, la envió otros tres años a prisión desde donde sostuvo correspondencia romántica con un hombre de 77 años, de nombre  Everson Gillmouth. Con él vivió unos meses luego de quedar libre, hasta que Everson desapareció misteriosamente.

Para entonces, Dorothea Puente ya estaba nuevamente en el negocio de las residencias para ancianos y eventualmente alcohólicos y desamparados. Se hacía cargo de la correspondencia de sus clientes y cobraba sus pensiones entregándoles una pequeña parte y reteniendo más de la mitad para gastos de su manutención. Todo parecía marchar bien, hasta que la desaparición de un alcohólico esquizofrénico levantó las sospechas de una trabajadora social. Al saberse que por ese tiempo pasaba en la casa de Dorothea Puente, las autoridades se presentaron para hacer las averiguaciones. Al encontrar tierra removida a un lado de la casa, decidieron averiguar qué había en el lugar. Grande fue la sorpresa cuando hallaron un cadáver. Siguieron removiendo escombros hasta encontrar un total de siete cuerpos. 

Dorothea Puente de 61 años se las ingenió para huir a Los Ángeles, pero fue reconocida por un anciano que la vio en las noticias. Se la acusó de nueve crímenes, incluyendo el de su pareja Everson Gillmouth quien fue hallado en una gran caja a orillas de un río. 

Dorothea Puente había envenenado a todas sus víctimas con altas dosis de diversos medicamentos y había seguido cobrando sus pensiones. A siete de ellos los había enterrado en su jardín en donde solía cultivar muchas flores seguramente para disimular las atrocidades.

Fue encontrada culpable en tres de las nueve muertes y condenada a cadena perpetua. Murió en el 2011 a los 82 años.

El texto de la publicación puede encontrarse en el siguiente video: Las mujeres asesinas más perversas de la historia

jueves, 25 de diciembre de 2014

Griselda Blanco, una de las narcotraficantes más sanguinarias del mundo

Griselda Blanco

Griselda Blanco (apodada La Madrina) fue revolucionaria en el negocio de la droga durante los años 70’s, siendo la única mujer que lideraba un cártel de narcotráfico en esa década.

Nació en Colombia en 1943. Su madre quedó embarazada del patrón de la hacienda donde trabajaba y fue expulsada del lugar dedicándose luego a la prostitución. Desde muy niña, Griselda Blanco se unió a una pandilla de asaltantes y se dice que a los 11 años cometió su primer asesinato al dispararle en la cabeza a un muchacho que fue secuestrado, pero que su familia demoró en realizar el pago.

Tras dedicarse en su adolescencia al robo y a la prostitución, su ingreso en el narcotráfico fue de la mano de Alberto Bravo, un comerciante de cocaína con quien se estableció en Queens, Nueva York e iniciaron la expansión del negocio. Se dice que ella fue una pionera en cuanto a modalidades de tráfico de cocaína y el uso de dialers femeninas que empezaron a trasladar la droga en maletas de viaje con doble fondo. Usaba también jaulas para perros, fajas para obesos, brasiers y zapatos con compartimientos secretos. 

Eran tiempos en que los controles en los aeropuertos prácticamente no existían. La DEA calcula que Griselda Blanco alcanzó a introducir más de 300 toneladas de droga que distribuyó en las calles de Miami, Nueva York e incluso Londres, siendo por eso llamada La Reina de la Cocaína. Griselda fue quien le dio la mano y ayudó al mismísimo Pablo Escobar a ingresar en el mercado estadounidense, así como a otros capos de la mafia.

Establecida en Miami en la segunda mitad de los 70s, ella inició la sangrienta lucha por el mercado de la droga, e instituyó la idea de los sicarios en moto. Griselda Blanco mandó a asesinar a cualquiera que estuviera en su contra, que la traicionara o que no le cumpliera con el pago de una deuda. 

Debido a las malas relaciones con jefes de otras organizaciones, las calles de Miami se transformaron en campo de batalla donde los descuartizamientos, cuerpos empacados en bolsas, orejas enviadas en sobres, cadáveres flotando en el agua y balaceras por doquier, pusieron en jaque a las autoridades de la antes tranquila ciudad. En 1985 Griselda Blanco fue capturada en California donde huyó para evadir a sus enemigos que habían puesto precio a su cabeza.

Fue condenada a 20 años de prisión, aunque siguió manejando sus negocios ilicitos desde la misma y en el 2004, fue deportada a Colombia. En septiembre de 2012, Griselda Blanco fue acribillada al salir de una carnicería en Medellín. Se dice que ya se habia alejado del nacrotráfico y que llevaba una vida tranquila, pero al parecer, sus enemigos nunca perdonaron sus crueles acciones. 

Su historia ha inspirado películas, documentales y libros como La Viuda Negra y La Patrona de Pablo Escobrar

Imagen de arriba: la actriz Luces Velásquez interpretando a Griselda Blanco en El Patrón del Mal.

El texto de la publicación puede encontrarse en el siguiente video: Las mujeres asesinas más perversas de la historia

miércoles, 24 de diciembre de 2014

martes, 23 de diciembre de 2014

Marianne Nölle


Marianne Nölle nació en el año 1938 en Cologne (Colonia) North Rhine-Westphalia, Alemania. Fue una asesina serial dentro de la tipología Ángel de la Muerte. Esta categoría está reservada para quienes matan por ejemplo a pacientes con enfermedades terminales. También se emplea en aquellos profesionales de la salud que causan la muerte a alguien estando en su cuidado. Otra de las motivaciones, es el crimen en sí mismo por la adrenalina que genera tener el poder sobre la vida de otro (el paciente que requiere de los cuidados para recuperarse y depende de los enfermeros por ejemplo). Algunos criminales tienen como móvil la eutanasia, pensando especialmente en países donde la misma es ilegal y optan por ocasionarles la muerte a aquellos pacientes víctimas de dolencias incurables y que están sufriendo. Lamentablemente, también están aquellos que logran (ya sea ganándose la confianza del enfermo o falsificando los documentos) quedarse con la herencia, dinero, bienes, propiedades, etc, del individuo asesinado.

Marianne Nölle trabajaba como nurse en el centro geriátrico de su natalidad y entre 1984 y 1992, asesinó a un gran número de ancianos. Los asesinó con Truxal, un remedio recetado para pacientes psiquiátricos de uso limitado a psicóticos en tratamiento.

Se cree que Marianne Nölle le quitó la vida a 17 sujetos que estaban a su cargo, pero también hay información de que pudo haber intentado matar a otros 18. Sin embargo, la justicia sólo pudo encontrarla responsable de 7 muertes.

Fue condenada a cadena perpetua en 1993. Marianne Nölle sigue manteniendo su inocencia y elude cualquier responsabilidad sobre las numerosas muertes que casualmente, ocurrieron cuando ella se encontraba a cargo y cumpliendo sus funciones en el hospital.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Carteles y memes

Rosemarie "Penny" Bjorkland

Rosemarie "Penny" Bjorkland

“Hoy es el día que voy a matar a alguien”

Penny Bjorkland nació en 1941 en Daly City, California. Era una niña común y corriente de barrio, e incluso ella se describiría de esta forma. Los compañeros de escuela sin embargo, dirían que era una persona nerviosa, que se mordía las uñas compulsivamente y también algo solitaria. Su aspecto además confundía a cualquiera: era una chica rubia de ojos claros y pecosa, totalmente angelical sin muestras de la profunda oscuridad que se formaba en su interior. Sus compañeros de trabajo coincidirían más tarde con la misma descripción: "era un lobo solitario".

Una vez en la escuela, a Penny Bjorkland le encontraron una botella de vodka en su casillero aunque recién para febrero de 1959, la policía y todo el país descubrirían lo alterada que estaba su mente.

Exactamente el 2 de febrero, la policía encontraba el cuerpo de August Norry al sur de San Francisco. La víctima era un paisajista de 38 años, casado y a punto de convertirse en padre por primera vez. Tenía 18 balazos a quemarropa y 14 de esos balazos habían atravesado su cuerpo. Tenía tres disparos en la cabeza, otros tres en el cuello, dos en el estómago y el resto en las extremidades.

La policía tuvo la suerte de contar con un testigo clave que pudo informar sobre el sospechoso (o mejor dicho, sospechosa). Según declaró esta persona, se trataba de una adolescente rubia con pecas,  que casualmente manejaba el auto de la víctima por las colinas de San Francisco, de forma muy errática. No obstante, habían rumores de que la víctima andaba con otras mujeres, así que pensaban que esta rubia podría haber sido una amante y que lo asesinó por despecho. También se manejaba el móvil de que algún esposo o novio de sus amantes, podría haber descubierto la relación y por esto, abrir fuego contra August Norry.

La policía tenía en la mira a Penny Bjorkland, pero aún faltaba encontrar el arma homicida. Al realizar el estudio de balística, los investigadores hallaron que se trataba de un arma calibre .38, no muy común ya que se utilizaba para la práctica de tiro. Rastreando las tiendas donde vendían o fabricaban municiones de ese calibre, hallaron una tienda cuyo dueño recordaba quien las había comprado hace poco: Penny Bjorkland.

La policía fue a buscarla a la casa de sus padres. La acusada no tuvo reparos en confesar el crimen: había robado el arma homicida de la casa de un amigo en el mes de enero. El 1 de febrero salió de su casa sin rumbo fijo con el arma guardada en la cintura de sus calzas. Cuando August Norry le ofreció llevarla en su auto hacia donde ella se estuviera dirigiendo, Penny Bjorkland comprendió lo que haría…

Se bajó del auto y le disparó cinco veces a Norry. Rodeó el vehículo y se dirigió hacia el lado del chofer. Volvió a cargar el arma y le disparó otras cinco veces. No contenta con esto, fue nuevamente hacia el lado del acompañante y continuó disparándole. Luego bajó el cadaver del auto y se subió para conducirlo alocadamente.

Cuando la policía le preguntó los motivos para el crimen, ella contestó que desde hacía un año y medio tenía ganas de matar a alguien, un deseo casi incontrolable. No solamente esto, también agregó que quería probar si luego del crimen se mantenía calma y con la conciencia tranquila. Por último afirmó que después de haber matado, se sintió “mucho mejor”.

La policía describiría que durante el juicio, Penny Bjorkland mostraba una sonrisa muy desinteresada por su situación, como si no tuviera conciencia de la gravedad... hasta que el veredicto fue inflexible: recibiría cadena perpetua.

Su sonrisa se esfumó del rostro al mismo tiempo que declaraba: "No estoy contenta".

Podría ser candidata a libertad condicional siete años más tarde. Se desconocen mayores detalles sobre su liberación, pero se cree que Penny Bjorkland quedó libre en la década del 60'.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Joanna Dennehy

Joanna Dennehy

La asesina en serie inglesa es comparada con otras asesinas históricas de ese país, tales como Myra Hindley o Rose West, las únicas que asimismo obtuvieron cadena perpetua por sus crímenes.

Joanna Dennehy recibió su sentencia (sin posibilidad de libertad condicional) con una sonrisa en el rostro y mirando al juez con condescendencia: para ella, todo se trató de una broma. Hasta bromeó con los policías mientras era detenida.

Asesinó a tres hombres a sangre fría en un lapso de 10 días y trató de matar a dos más. Fue condenada por los tres asesinatos, pero no por las tentativas de homicidio. Joanna Dennehy le comentó a su psiquiatra que mató para saber qué se sentía, para comprobar si aún experimentaba la misma frialdad luego de quitarle la vida a alguien.

Ella no actuó sola, sino que sumó a sus andanzas a Gary Stretch, de 48 años, quien también fue condenado a cadena perpetua con un mínimo de 19 años. Gary la ayudó a deshacerse de los cadáveres, participó en los intentos de homicidio y condujo el auto que Joanna Dennehy utilizaba para elegir a las víctimas. Gary llegó a estar en la lista de los hombres más buscados de Inglaterra.
Joanna Dennehy contó además con la colaboración de otros cómplices: Leslie Layton, de 36 años, quien recibió 14 años de prisión y Robert Moore, quien deberá cumplir una condena de tres años.

Cristina Lee, la esposa de la tercera víctima, asistió a la audiencia con valentía junto a otros 22 miembros de la familia, incluyendo los hijos de Kevin Lee: Dino de 15 y Chiara de 25.


La asesina admitió los crímenes ante la justicia de Cambridge y luego haber enterrado los cuerpos en distintas zanjas. Lo macabro del asunto fue su costumbre de documentar las previas de cada asesinato, tomándose varias selfies con las armas que utilizaría para apuñalar a los hombres, a modo de preparación.

 
Joanna Dennehy - knife
Una de las fotos más famosas de la asesina

Las víctimas fueron Lukasz Slaboszewski, de 31 años quien acabó apuñalado en el corazón y según rumores, estaba manteniendo una relación con Joanna Dennehy; John Chapman, de 56 años a quien le clavó una navaja en el cuello, dos veces en el corazón y otras tres veces en el pecho. La tercera víctima fue su propietario y jefe Kevin Lee de 48 años, un veterano de la Guerra de las Malvinas. Fue hallado en una zanja con un vestido de lentejuelas negro y su trasero desnudo. El juez que estudió el cadáver, aseguró que el cuerpo fue colocado en esa posición como parte de una “humillación final”, un juego sádico que formó parte de la motivación sexual de Joanna Dennehy. Los crímenes fueron cometidos en el mes de marzo de 2013, en un período de apenas 10 días.

Cuando Joanna Dennehy terminó de asesinar a Kevin Lee, llamó a un amigo para bromear y le cantó el tema de Britney Spears: "Oops I did it again" (Ups, lo hice de nuevo).

Las dos víctimas que se salvaron de la muerte fueron John Rogers y Robin Bereza, pero ambos resultaron gravemente heridos.

La asesina tiene dos hijas, sin embargo perdió la custodia por su abuso de drogas y alcohol, además de cometer violencia doméstica contra su ex esposo.

Elisabeth Volkenrath

Elisabeth Volkenrath

Elisabeth Volkenrath nació en Swierzawa, Alemania, el 5 de septiembre de 1919 y murió en Hamelín el día 13 de diciembre de 1945; tenía apenas 26 años.

Participó de forma activa en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, ejerciendo de supervisora de los escuadrones de defensa nazi.

Fue entrenada por Dorothea Binz, otra supervisora de torturas que desde 1939 recibió preparación para trabajar en los centros de confinamiento.

Durante el holocausto, estuvo en el campo de concentración de Ravensbrück y en 1943 fue trasladada a Auschwitz.
Elisabeth Volkenrath se encargó de seleccionar y torturar prisioneros. En noviembre del año 1944, fue ascendida de rango (supervisora senior) y se dispuso a ordenar el asesinato de diversos prisioneros en la horca. Finalmente, fue enviada al reconocido campo de concentración de  Bergen-Belsen  (Baja Sajonia) para supervisar a las celadoras.

En el mes de abril de 1945,
Elisabeth Volkenrath es arrestada y llevada a prisión por el Ejército Británico. En el juicio de Bergen Belsen (denominado así por el campo de exterminio al que pertenecía) fue sentenciada a muerte junto a otros hombres y mujeres que de igual manera torturaron y asesinaron a prisioneros de guerra. En el mismo juicio (que se prolongó hasta septiembre de ese año) también fueron condenados a prisión algunos vigilantes judíos que colaboraron con los nazis. 

Elisabeth Volkenrath fue ahorcada el 13 de diciembre de 1945 aproximadamente a las 10:05am, con otros guardias nazis, entre los que se destacaron los torturadores Joseph Kramer e Irma Grese. Todos ellos fueron condenados como criminales de lesa humanidad.

martes, 16 de diciembre de 2014

Vasiliki “Vicky” Efandis

Vasiliki “Vicky” Efandis

La asesina también figura en algunos portales de internet como Vasiliki “Vicki” Efandis

Un juez de la Corte Suprema calificó el crimen como malvado, a sangre fría, despiadado e impulsado por la codicia.

La viuda negra (término que ya nos indica la tipología de la asesina) era una madre separada de su pareja quien reclamó una pensión de invalidez mientras trabajaba como empleada doméstica.
Gracias a esta ocupación conoció a George Marcetta, un padre divorciado de 56 años que tenía bastante éxito en su negocio de pintura. Para ese entonces, corrían los meses del año 2002 y ella tenía 44 años.

Mediante una fingida atracción, Vasiliki Efandis robó el corazón de este hombre solitario. Así como ella se fue introduciendo en su vida, comenzaron una relación amorosa.
La dominante, manipuladora e intrigante mujer tomó el control de sus negocios y asuntos financieros.

El 8 de septiembre de 2004, el cuerpo carbonizado del Sr. Marcetta era encontrado en el dormitorio de su casa, devastado por el fuego. Las pruebas de toxicología revelaron que la muerte no se debió al sofocamiento ni al propio fuego, sino que había sido drogado previo al incendio. Vasiliki Efandis fue arrestada y acusada de asesinato.

Pasó algún tiempo en la cárcel y se enfrentó a una audiencia preliminar en la Corte de Magistrados de Melbourne, en la que un amigo del Sr. Marcetta, (Zoran Obradovic) dijo que la acusada controlaba todas las ganancias de la víctima. Incluso no le permitía prestar dinero a los amigos.

En un comunicado de la policía licitado en la audiencia preliminar, una ex presa que compartió la celda con Vasiliki Efandis declaró que la asesina había confesado su crimen mientras estaba detenida y que además, había planificado el incendio durante meses.

La ex-compañera de celda sostuvo además que Efandis habría tratado de asesinarla poniendo veneno para ratas en su té.

Una vez culminado el juicio, la acusada se declaró inocente (not guilty) del cargo de asesinato. Se le concedió la libertad bajo fianza en espera de su juicio en la Corte Suprema para realizarse en el año 2008. 

Según la defensa de George Marcetta, Vasiliki Efandis se apoderó del manojo de las finanzas de su pareja y en la noche del 8 de septiembre de 2004, preparó una comida especial para colocar los sedantes (Serapax) y dejarlo morir en el incendio. Casualmente, esta era una droga que ella consumía. Luego de dormido, la mujer utilizó 28 litros de kerosene que fue repartiendo en toda la casa y comenzó pequeños incendios focalizados en cada habitación.

El novio había vendido su casa para comprar una nueva propiedad que puso a nombre de Vasiliki Efandis y su negocio también era manejado por ella. Además, lo persuadió para que pusiera un auto Jaguar a nombre de su hija y de compartir las cuentas bancarias.

La acusada se contradijo con respecto a los mensajes de texto que él le había mandado y asimismo, acusó sin éxito a otro hombre con el cual Marcetta podría tener problemas.
Después de tres días de deliberación, el jurado acordó un veredicto de culpabilidad.
En noviembre de 2008, el juez Stephen Kaye condenó a Efandis a 24 años de cárcel, con un mínimo de 20 años.

A sus 50 años, la mujer no mostró ninguna clase de remordimiento, aún habiendo cometido un crimen tan atroz, premeditado y dejando a la víctima incapacitada para escapar de las llamas a causa de la gran dosis de calmantes.

La policía sospecha que ella puede estar vinculada con otros crímenes de personas mayores, que también perdieron la vida por envenenamiento. Estos individuos eran un blanco fácil para la asesina, cuyo móvil era el dinero.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Elfriede Blauensteiner

Elfriede Blauensteiner

Elfriede Blauensteiner es una conocida viuda negra de origen austríaco. Pasó gran parte de su vida dedicada a encontrar hombres que necesitaran a una cuidadora para luego, intentar que la herencia quedara a su nombre. Si esto no era posible, en complicidad con un abogado falsificaba los documentos. Una vez obtenidos los papeles, envenenaba a estos hombres para deshacerse de ellos. La forma de engaño residía en los clasificados de los diarios. Buscaba hombres mayores con necesidades afectivas y vulnerables, pero también asesinó a otros hombres que no tenían relación con ella, así como a una vecina.

Elfriede Blauensteiner nació el 22 de enero de 1931 en Viena, Austria.
Su primer crimen lo cometió en 1981 y fue el conserje de su edificio a quien “ayudó a cometer suicidio” debido a que él abusaba de su mujer e hijos. Luego seguiría su segundo esposo, Rudolf Blauensteiner, que murió en agosto de 1992 después de estar agonizando en un “coma misterioso” durante 10 días, y de haber sido hospitalizado un total de 8 veces.

Cuatro meses más tarde, la vecina adinerada de Elfriede Blauensteiner murió repentinamente mientras estaba siendo cuidada por ella. Casualmente, había cambiado su herencia para ser la beneficiaria del dinero.

En 1995, un hombre de 65 años a quien Elfriede encontró gracias al anuncio de un diario, moría después de pasar un año a su cargo. De igual forma, otro acompañante octogenario fallecía de cáncer antes de que ella pudiera hacer algo por su salud. Desde el penal de recursos, Elfriede Blauensteiner fraguaba su voluntad para embolsarse una herencia de US$ 15.000.

Sin embargo, hubo una víctima que sobrevivió a un ataque de envenenamiento. Se trató de un soldado que había estado en la Segunda Guerra Mundial y fue prisionero en Rusia durante 5 años. A pesar de esto, declaró que “nunca se había sentido tan mal como cuando comió una receta preparada por ella”, fue peor que la propia guerra.

El juicio contra la señora Blauensteiner se realizó en la ciudad de Krems (baja Austria) el 10 de febrero de 1997. Comenzó a ser investigada por la muerte de otra víctima: Alois Pichler. El sobrino de este hombre la denunció luego de observar todas las extrañas circunstancias que rodearon el deceso. Alois Pichler era un jubilado de muy buena salud que tenía 77 años cuando murió en noviembre de 1995, pocos meses después de encontrarse con ella. Friedrich Kutschera, el fiscal del Estado, acusó Blauensteiner de poner al menos 70 dosis de Euglucon en su lecho, un medicamento para bajar la azúcar en la sangre.

Elfriede le dio 20 pastillas antidepresivas, lo dejó en una habitación con las ventanas abiertas toda la noche y luego lo puso en la bañera con agua bien fría, causándole un ataque cardíaco fatal. El fiscal también acusó a Harald Schmidt, el ex abogado de Elfriede Blauensteiner, por haberla ayudado a ponerlo en la bañera, y de falsificar de su voluntad para que cobrara una herencia de US$ 100.000. La asesina reconoció haber aprendido mucho sobre los medicamentos para reducir el azúcar en sangre, cuando trató a un amigo diabético que murió en 1986.

En su primer día en la corte, la acusada apareció con un traje beige y agarrando un pequeño crucifijo de oro. "Mis manos están limpias. No tengo nada que ocultar", dijo a la multitud de periodistas que se agolpaban alrededor de los pasos de la corte. Cuando le preguntaron si se declaraba culpable, ella dijo: "Yo nunca mataría, yo creo en mi inocencia.". Luego, en un extraño momento existencial, proclamó: "La muerte es sólo el comienzo de la vida eterna."

Desafortunadamente para ella, el 7 de marzo de 1997, fue declarada culpable del asesinato en primer grado de Alois Pichlerand y condenada a cadena perpetua. Schmidt, obtuvo siete años de prisión por complicidad y por falsificar los testamentos.

Elfriede Blauensteiner murió el 18 de noviembre de 2003 a los 72 años en un hospital de Viena, a causa de un tumor cerebral.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Lynda Lyon Block, la última mujer condenada a muerte en Alabama

Lynda Lyon Block

Lynda Lyon Block pasó seis años en el corredor de la muerte antes de ser ejecutada el 10 de mayo de 2002.
Fue sentenciada a muerte por su participación en el asesinato del sargento de policía Roger Motley, en la ciudad de Opelika estado de Alabama.

Después de no comparecer ante la corte por un cargo de agresión doméstica a su ex-esposo y además, estar huyendo de la policía, Lynda Lyon Block y su actual concubino George Sibley, deciden detenerse en el parking de un Walmart para usar el teléfono público. Para esto, dejaron a su hijo de 9 años en el auto, pero en ese momento, una mujer que pasaba por el lugar alertó que el niño estaba llorando y pidiendo ayuda. Por las condiciones del vehículo, parecía que Lynda Block y George
Sibley estaban viviendo dentro del mismo. 

La mujer pensó que lo mejor sería recurrir a la policía, entonces alerta la situación y el agente Roger Motley se dispone a investigar. El policía terminaba de hacer unas compras en el shopping y ese día, justo le había prestado el chaleco antibalas a un compañero novato. Esta decisión, sería fatal para su vida...

Cuando llega al auto,
Roger Motley le pide a George Sibley la licencia de conducir, pero éste le dice "que no necesita una". Mientras le estaba explicando por qué no precisaba, Motley atina a colocar la mano sobre el estuche del arma, por lo que Sibley decide sacar su pistola. En ese momento, el agente se aleja del vehículo y comienza un tiroteo. Las personas corren asustadas a refugiarse en el Walmart. Lynda Block (que estaba en la cabina de teléfono) observa la escena y también abre fuego. Dispara cuando el agente se encuentra baleado en el piso –pero aún con vida-. El policía es trasladado al hospital, pero finalmente muere.

Como la corte no fue capaz de determinar de qué arma salió la bala fatal (si de Lynda Block, que lo ultimó estando en el piso; o si fue su concubino quien lo baleó previamente) ambos fueron condenados a muerte.

El juicio fue muy complicado ya que los acusados eran anarquistas que descreían de las leyes y del sistema penal. Renunciaron a sus apelaciones y a toda ayuda que podría haberles modificado la condena. Tampoco cooperaron con sus abogados. Lynda Block pasó a convertirse en la última mujer ejecutada en la silla eléctrica en Alabama, ya que poco tiempo después cambiaron esta pena capital por una “más humana”: la inyección letal.

En su alegato,
Lynda Block dijo que se había tratado de un caso de legítima defensa: "El (policía) se llevó la mano a la cartuchera del arma y nosotros disparamos".

Con su cabeza rapada y atada a la silla, recibió 2.050 voltios en todo su cuerpo durante 20 segundos y 250 voltios por 100 segunos más. Falleció en apenas dos minutos, tenía 54 años.

Según declararía Mike Haley, comisionado del Departamento Correccional de Alabama: “
Lynda Lyon Block nunca mostró emoción alguna. Lucía muy sombría y estoica”. "Se le preguntó si quería realizar una declaración final pero se negó", añadió el funcionario.

Su concubino George Sibley, fue ejecutado 3 años más tarde por inyección letal.

Investigaciones descubrieron que ambos asesinos no tenían documentos, ni licencias ni ningún certificado legal debido a su ideología anti sistema. Esto era lo que estaba explicando George Sibley cuando le decía al policía que no necesitaba una licencia de conducir. Su estilo de vida elegido era ese.

Cuando leo este caso, pienso que es una tragedia absolutamente evitable y por otra parte, el agente de policía podría haber actuado de una forma menos mordaz.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Tracie Andrews

Tracie Andrews

Tracie Andrews nació en Inglaterra el 9 de abril de 1969. Fue acusada del asesinato de su prometido Lee Raymond Dean Harvey, quien nació el 20 de setiembre de 1971 y murió el 1 de diciembre de 1996.
 
La condenaron a cadena perpetua después de encontrarla culpable en julio de 1997. Cumplió una sentencia de 14 años antes de ser liberada.

Tracie Andrews, quien aspiraba a ser modelo, trabajaba atendiendo la barra de un bar. Cuando volvían a su departamento, apuñaló a Harvey más de 42 veces con una navaja, discutían fervorosamente. 

En la conferencia de prensa del día 3 de diciembre de 1996, declaró que su pareja fue asesinada en un ataque callejero por un hombre que lo apuñaló. Pero un mes más tarde, era acusada de asesinato ya que -entre otros motivos- no había ningún testigo que confirmara su coartada.

Tracie Andrews recibió su condena el 29 de julio de 1997 y fue condenada como veíamos, a cadena perpetua con posibilidad de salir en libertad condicional, luego de cumplir 14 años. La acusada apeló la sentencia argumentando que la justicia de su país era responsable de un aborto involuntario por la publicidad dañina que rodeaba el caso. Su imagen estaba completamente arruinada.

En octubre de 1998, 
Tracie Andrews admitió en una carta a su abogado que ella apuñaló a Harvey hasta causarle la muerte, pero alegó defensa propia.

Obtuvo su libertad en julio de 2011 pero se le prohibió viajar sin supervisión, a menos de 25 millas de donde se encontraba la familia de su víctima.

Maureen Harvey, la madre del hombre asesinado escribió un libro llamado: “Maldad pura: cómo Tracie Andrews asesinó a mi hijo, engañó a la nación y me sentenció a una cadena perpetua de dolor y miseria”.

Según sus palabras: “me duele más de lo que las palabras pueden expresar, que Tracie Andrews no solamente sea una mujer libre, sino que se niegue a mostrar algo de arrepentimiento o culpa por lo que hizo a mi hijo. Ni siquiera puedo verla como a un ser humano".

Actualmente, la asesina tiene otra identidad, se cambió el nombre a Tia Carter y la última información publicada sobre ella indica que tiene una nueva pareja.

Luo, lávate los pies

Luo (lavate los pies)

No hay mucha información sobre este crimen, así que seguiremos buscando más datos para ampliar al caso.

El hecho sucedió en China. Luo era una mujer que se había casado hace apenas un mes con Wang. Parece que la convivencia de la pareja no era del todo buena, ya que tenían discusiones frecuentemente. Algunas sucedían por temas triviales. Su luna de miel tampoco había estado ajena a los conflictos.

Pero una de las discusiones fue más allá del límite. En un intento por calmar las aguas, los recién casados decidieron beber alcohol para tranquilizarse.  Cuando parecía que habían encontrado la paz, un hecho estaría por desencadenar una fatal tragedia: Eran las 22:00hs cuando Luo advirtió que su marido se había ido a dormir sin lavarse los pies. Tuvo un ataque de ira que no pudo controlar y además, su borrachera era muy grande.

Las consecuencias fueron terribles: Luo prendió fuego la sabana donde Wang dormía. Él hombre advirtió lo que estaba sucediendo, pero fue incapaz de escapar debido a su ebriedad y terminó desmayándose. La mujer sí fue capaz de salir pero no pudo salvar al marido.

La policía de Hubey (provincia donde residía la pareja) ya han detenido a la responsable del asesinato.

Tema aparte, no recuerdo en qué cultura asiática es importante tener los pies limpios, e incluso, dentro de los hogares no se permite el calzado porque consideran que los zapatos contaminan la morada con la suciedad de la calle. Si esto es así, el crimen tal vez haya tenido alguna carga cultural.

Lyda Catherine Ambrose

Lyda Catherine Ambrose

Es una reconocida Viuda Negra (una mujer que asesina parejas masculinas) quien dejó un total de cinco muertos entre esposos y amantes. Los asesinatos se produjeron para cobrar las distintas pólizas de seguros. 

Nació en al año 1981, pero no hay información de su vida hasta 1917, fecha en la que asesinó a su prometido en Keytesville, Missouri. Este fue su primer crimen.

El infortunado hombre murió luego de padecer fuertes dolores de estómago al poco tiempo de haber firmado un seguro de vida a nombre de su esposa, por US$2,500. Pero Lyda Catherine Ambrose no era alguien a quien le gustara perder el tiempo… sin siquiera hacer el duelo, utilizó sus encantos para seducir al hermano de su prometido y se casó con él apenas unos días de quedar "viuda".

Luego de tres meses, él también moría por problemas estomacales, casualmente, después de aceptar un seguro de vida para su esposa, quien recibiría nuevamente US$ 2,500.

Como próximo paso, Lyda se muda a Twin Falls, Idaho. Contrae matrimonio con el dueño de un restaurante para el cual trabajaba de camarera. Al poco tiempo de celebrada la boda el 10 de junio de 1918, el desafortunado hombre moría como consecuencia de úlceras estomacales (o al menos, eso se creía).

Pero en esta oportunidad… la asesina pecó de impaciente. Olvidó firmar los documentos del seguro de vida y no recibió ganancia alguna.

Luego, llegaría la víctima número cuatro a quien asesinó tan sólo tres meses después de contraer matrimonio. En esta oportunidad Lyda Catherine Ambrose recibió una cuantiosa póliza al cobrar us$ 10,000 por la prematura muerte de su esposo. Sin que nadie sospechara, prosiguió con la siguiente víctima.

Se casó con un cuarto marido (quien sería su quinto asesinato) en el mes de octubre de 1920. El 20 de noviembre de ese mismo año, el hombre fallecía. Comentario aparte, me parece extraño que nadie supiera o desconfiara de lo que estaba pasando a su alrededor. Lyda Catherine Ambrose obtuvo una suma aún mayor: us$ 12,000, justamente una póliza que había solicitado el 6 de octubre ni bien se casó con esta víctima.
Hasta ese momento, la policía no tenía conocimiento sobre el “infortunio” de Lyda en relación a todas las veces que quedó viuda, pero ya llegaría el momento de sospechar. Cuando descubrieron la cantidad de maridos que habían fellecido ni bien se casaron con ella, decidieron registrar su casa de campo. Una vez que se realizó el allanamiento, las autoridades encontraron grandes cantidades de arsénico en un papel matamoscas.

Los estudios de toxicología efectuados en dos cadáveres exhumados, revelaron importantes dosis de este veneno en sus restos.

La policía prosiguió a arrestarla en Oakland, California y la regresaron a Idaho, lugar en el que había matado a su víctima más reciente.

Lyda Catherine Ambrose fue condenada por asesinato en primer grado y recibió cadena perpetua. Sin embargo, siempre tan planificadora, escapó de la prisión estatal en mayo de 1931. 

En 1932, fue recapturada en Kansas City, mientras  estaba buscando un “nuevo marido” que seguramente tendría el mismo destino que todos los demás. 

No se conocen más datos de esta viuda negra - asesina serial, excepto que murió de causas naturales en prisión a una edad muy avanzada.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Roxana Valdés Caro/Cano

Roxana Valdés Caro

Roxana Valdés Caro, una asesina de 39 años y oriunda de Chile, descuartizó y cocinó a su pareja (o lo que quedaba de ella) en una olla después de acusarlo de robarle 7300 euros.

Primero le disparó varias veces en el tórax después de una discusión y forcejeo, y como medida para deshacerse del cadaver, optó por descuartizar a la víctima poniendo las partes en una olla de gran tamaño. Después de que fueron cocinados, los restos terminaron en una bolsa de basura y próximamente en un contenedor.

El hecho ocurrió en la ciudad de Molina a 200 Km de la capital trasandina. Roxana Valdés Caro se entregó a la policía y fue arrestada inmediatamente acusada de asesinato, bajo la carátula de parricidio.

La víctima se llamaba Carlos Ramírez (aunque en algunos sitios figura como Claudio Muñoz); de 43 años. Convivía con Roxana desde hacía tres años y tenía un hijo de 8 meses.

La madre de la asesina, salió en su defensa declarando que Roxana Valdés era víctima de violencia intrafamiliar y no había podido recuperarse de la depresión por haber perdido un hijo. De hecho, ya había presentado denuncias contra la víctima.

Algunas apreciaciones: el nombre completo de Roxana también figura como Roxana Valdés Cano en algunos sitios y otros mencionan que puso los restos de su pareja en un auto para luego tirarlos a las afueras del pueblo.
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