jueves, 18 de diciembre de 2014

Joanna Dennehy

Joanna Dennehy

La asesina en serie inglesa es comparada con otras asesinas históricas de ese país, tales como Myra Hindley o Rose West, las únicas que asimismo obtuvieron cadena perpetua por sus crímenes.

Joanna Dennehy recibió su sentencia (sin posibilidad de libertad condicional) con una sonrisa en el rostro y mirando al juez con condescendencia: para ella, todo se trató de una broma. Hasta bromeó con los policías mientras era detenida.

Asesinó a tres hombres a sangre fría en un lapso de 10 días y trató de matar a dos más. Fue condenada por los tres asesinatos, pero no por las tentativas de homicidio. Joanna Dennehy le comentó a su psiquiatra que mató para saber qué se sentía, para comprobar si aún experimentaba la misma frialdad luego de quitarle la vida a alguien.

Ella no actuó sola, sino que sumó a sus andanzas a Gary Stretch, de 48 años, quien también fue condenado a cadena perpetua con un mínimo de 19 años. Gary la ayudó a deshacerse de los cadáveres, participó en los intentos de homicidio y condujo el auto que Joanna Dennehy utilizaba para elegir a las víctimas. Gary llegó a estar en la lista de los hombres más buscados de Inglaterra.
Joanna Dennehy contó además con la colaboración de otros cómplices: Leslie Layton, de 36 años, quien recibió 14 años de prisión y Robert Moore, quien deberá cumplir una condena de tres años.

Cristina Lee, la esposa de la tercera víctima, asistió a la audiencia con valentía junto a otros 22 miembros de la familia, incluyendo los hijos de Kevin Lee: Dino de 15 y Chiara de 25.


La asesina admitió los crímenes ante la justicia de Cambridge y luego haber enterrado los cuerpos en distintas zanjas. Lo macabro del asunto fue su costumbre de documentar las previas de cada asesinato, tomándose varias selfies con las armas que utilizaría para apuñalar a los hombres, a modo de preparación.

 
Joanna Dennehy - knife
Una de las fotos más famosas de la asesina

Las víctimas fueron Lukasz Slaboszewski, de 31 años quien acabó apuñalado en el corazón y según rumores, estaba manteniendo una relación con Joanna Dennehy; John Chapman, de 56 años a quien le clavó una navaja en el cuello, dos veces en el corazón y otras tres veces en el pecho. La tercera víctima fue su propietario y jefe Kevin Lee de 48 años, un veterano de la Guerra de las Malvinas. Fue hallado en una zanja con un vestido de lentejuelas negro y su trasero desnudo. El juez que estudió el cadáver, aseguró que el cuerpo fue colocado en esa posición como parte de una “humillación final”, un juego sádico que formó parte de la motivación sexual de Joanna Dennehy. Los crímenes fueron cometidos en el mes de marzo de 2013, en un período de apenas 10 días.

Cuando Joanna Dennehy terminó de asesinar a Kevin Lee, llamó a un amigo para bromear y le cantó el tema de Britney Spears: "Oops I did it again" (Ups, lo hice de nuevo).

Las dos víctimas que se salvaron de la muerte fueron John Rogers y Robin Bereza, pero ambos resultaron gravemente heridos.

La asesina tiene dos hijas, sin embargo perdió la custodia por su abuso de drogas y alcohol, además de cometer violencia doméstica contra su ex esposo.

Elisabeth Volkenrath

Elisabeth Volkenrath

Elisabeth Volkenrath nació en Swierzawa, Alemania, el 5 de septiembre de 1919 y murió en Hamelín el día 13 de diciembre de 1945; tenía apenas 26 años.

Participó de forma activa en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, ejerciendo de supervisora de los escuadrones de defensa nazi.

Fue entrenada por Dorothea Binz, otra supervisora de torturas que desde 1939 recibió preparación para trabajar en los centros de confinamiento.

Durante el holocausto, estuvo en el campo de concentración de Ravensbrück y en 1943 fue trasladada a Auschwitz.
Elisabeth Volkenrath se encargó de seleccionar y torturar prisioneros. En noviembre del año 1944, fue ascendida de rango (supervisora senior) y se dispuso a ordenar el asesinato de diversos prisioneros en la horca. Finalmente, fue enviada al reconocido campo de concentración de  Bergen-Belsen  (Baja Sajonia) para supervisar a las celadoras.

En el mes de abril de 1945,
Elisabeth Volkenrath es arrestada y llevada a prisión por el Ejército Británico. En el juicio de Bergen Belsen (denominado así por el campo de exterminio al que pertenecía) fue sentenciada a muerte junto a otros hombres y mujeres que de igual manera torturaron y asesinaron a prisioneros de guerra. En el mismo juicio (que se prolongó hasta septiembre de ese año) también fueron condenados a prisión algunos vigilantes judíos que colaboraron con los nazis. 

Elisabeth Volkenrath fue ahorcada el 13 de diciembre de 1945 aproximadamente a las 10:05am, con otros guardias nazis, entre los que se destacaron los torturadores Joseph Kramer e Irma Grese. Todos ellos fueron condenados como criminales de lesa humanidad.

martes, 16 de diciembre de 2014

Vasiliki “Vicky” Efandis

Vasiliki “Vicky” Efandis

La asesina también figura en algunos portales de internet como Vasiliki “Vicki” Efandis

Un juez de la Corte Suprema calificó el crimen como malvado, a sangre fría, despiadado e impulsado por la codicia.

La viuda negra (término que ya nos indica la tipología de la asesina) era una madre separada de su pareja quien reclamó una pensión de invalidez mientras trabajaba como empleada doméstica.
Gracias a esta ocupación conoció a George Marcetta, un padre divorciado de 56 años que tenía bastante éxito en su negocio de pintura. Para ese entonces, corrían los meses del año 2002 y ella tenía 44 años.

Mediante una fingida atracción, Vasiliki Efandis robó el corazón de este hombre solitario. Así como ella se fue introduciendo en su vida, comenzaron una relación amorosa.
La dominante, manipuladora e intrigante mujer tomó el control de sus negocios y asuntos financieros.

El 8 de septiembre de 2004, el cuerpo carbonizado del Sr. Marcetta era encontrado en el dormitorio de su casa, devastado por el fuego. Las pruebas de toxicología revelaron que la muerte no se debió al sofocamiento ni al propio fuego, sino que había sido drogado previo al incendio. Vasiliki Efandis fue arrestada y acusada de asesinato.

Pasó algún tiempo en la cárcel y se enfrentó a una audiencia preliminar en la Corte de Magistrados de Melbourne, en la que un amigo del Sr. Marcetta, (Zoran Obradovic) dijo que la acusada controlaba todas las ganancias de la víctima. Incluso no le permitía prestar dinero a los amigos.

En un comunicado de la policía licitado en la audiencia preliminar, una ex presa que compartió la celda con Vasiliki Efandis declaró que la asesina había confesado su crimen mientras estaba detenida y que además, había planificado el incendio durante meses.

La ex-compañera de celda sostuvo además que Efandis habría tratado de asesinarla poniendo veneno para ratas en su té.

Una vez culminado el juicio, la acusada se declaró inocente (not guilty) del cargo de asesinato. Se le concedió la libertad bajo fianza en espera de su juicio en la Corte Suprema para realizarse en el año 2008. 

Según la defensa de George Marcetta, Vasiliki Efandis se apoderó del manojo de las finanzas de su pareja y en la noche del 8 de septiembre de 2004, preparó una comida especial para colocar los sedantes (Serapax) y dejarlo morir en el incendio. Casualmente, esta era una droga que ella consumía. Luego de dormido, la mujer utilizó 28 litros de kerosene que fue repartiendo en toda la casa y comenzó pequeños incendios focalizados en cada habitación.

El novio había vendido su casa para comprar una nueva propiedad que puso a nombre de Vasiliki Efandis y su negocio también era manejado por ella. Además, lo persuadió para que pusiera un auto Jaguar a nombre de su hija y de compartir las cuentas bancarias.

La acusada se contradijo con respecto a los mensajes de texto que él le había mandado y asimismo, acusó sin éxito a otro hombre con el cual Marcetta podría tener problemas.
Después de tres días de deliberación, el jurado acordó un veredicto de culpabilidad.
En noviembre de 2008, el juez Stephen Kaye condenó a Efandis a 24 años de cárcel, con un mínimo de 20 años.

A sus 50 años, la mujer no mostró ninguna clase de remordimiento, aún habiendo cometido un crimen tan atroz, premeditado y dejando a la víctima incapacitada para escapar de las llamas a causa de la gran dosis de calmantes.

La policía sospecha que ella puede estar vinculada con otros crímenes de personas mayores, que también perdieron la vida por envenenamiento. Estos individuos eran un blanco fácil para la asesina, cuyo móvil era el dinero.
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