jueves, 11 de diciembre de 2014

Elfriede Blauensteiner

Elfriede Blauensteiner

Elfriede Blauensteiner es una conocida viuda negra de origen austríaco. Pasó gran parte de su vida dedicada a encontrar hombres que necesitaran a una cuidadora para luego, intentar que la herencia quedara a su nombre. Si esto no era posible, en complicidad con un abogado falsificaba los documentos. Una vez obtenidos los papeles, envenenaba a estos hombres para deshacerse de ellos. La forma de engaño residía en los clasificados de los diarios. Buscaba hombres mayores con necesidades afectivas y vulnerables, pero también asesinó a otros hombres que no tenían relación con ella, así como a una vecina.

Elfriede Blauensteiner nació el 22 de enero de 1931 en Viena, Austria.
Su primer crimen lo cometió en 1981 y fue el conserje de su edificio a quien “ayudó a cometer suicidio” debido a que él abusaba de su mujer e hijos. Luego seguiría su segundo esposo, Rudolf Blauensteiner, que murió en agosto de 1992 después de estar agonizando en un “coma misterioso” durante 10 días, y de haber sido hospitalizado un total de 8 veces.

Cuatro meses más tarde, la vecina adinerada de Elfriede Blauensteiner murió repentinamente mientras estaba siendo cuidada por ella. Casualmente, había cambiado su herencia para ser la beneficiaria del dinero.

En 1995, un hombre de 65 años a quien Elfriede encontró gracias al anuncio de un diario, moría después de pasar un año a su cargo. De igual forma, otro acompañante octogenario fallecía de cáncer antes de que ella pudiera hacer algo por su salud. Desde el penal de recursos, Elfriede Blauensteiner fraguaba su voluntad para embolsarse una herencia de US$ 15.000.

Sin embargo, hubo una víctima que sobrevivió a un ataque de envenenamiento. Se trató de un soldado que había estado en la Segunda Guerra Mundial y fue prisionero en Rusia durante 5 años. A pesar de esto, declaró que “nunca se había sentido tan mal como cuando comió una receta preparada por ella”, fue peor que la propia guerra.

El juicio contra la señora Blauensteiner se realizó en la ciudad de Krems (baja Austria) el 10 de febrero de 1997. Comenzó a ser investigada por la muerte de otra víctima: Alois Pichler. El sobrino de este hombre la denunció luego de observar todas las extrañas circunstancias que rodearon el deceso. Alois Pichler era un jubilado de muy buena salud que tenía 77 años cuando murió en noviembre de 1995, pocos meses después de encontrarse con ella. Friedrich Kutschera, el fiscal del Estado, acusó Blauensteiner de poner al menos 70 dosis de Euglucon en su lecho, un medicamento para bajar la azúcar en la sangre.

Elfriede le dio 20 pastillas antidepresivas, lo dejó en una habitación con las ventanas abiertas toda la noche y luego lo puso en la bañera con agua bien fría, causándole un ataque cardíaco fatal. El fiscal también acusó a Harald Schmidt, el ex abogado de Elfriede Blauensteiner, por haberla ayudado a ponerlo en la bañera, y de falsificar de su voluntad para que cobrara una herencia de US$ 100.000. La asesina reconoció haber aprendido mucho sobre los medicamentos para reducir el azúcar en sangre, cuando trató a un amigo diabético que murió en 1986.

En su primer día en la corte, la acusada apareció con un traje beige y agarrando un pequeño crucifijo de oro. "Mis manos están limpias. No tengo nada que ocultar", dijo a la multitud de periodistas que se agolpaban alrededor de los pasos de la corte. Cuando le preguntaron si se declaraba culpable, ella dijo: "Yo nunca mataría, yo creo en mi inocencia.". Luego, en un extraño momento existencial, proclamó: "La muerte es sólo el comienzo de la vida eterna."

Desafortunadamente para ella, el 7 de marzo de 1997, fue declarada culpable del asesinato en primer grado de Alois Pichlerand y condenada a cadena perpetua. Schmidt, obtuvo siete años de prisión por complicidad y por falsificar los testamentos.

Elfriede Blauensteiner murió el 18 de noviembre de 2003 a los 72 años en un hospital de Viena, a causa de un tumor cerebral.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Lynda Lyon Block, la última mujer condenada a muerte en Alabama

Lynda Lyon Block

Lynda Lyon Block pasó seis años en el corredor de la muerte antes de ser ejecutada el 10 de mayo de 2002.
Fue sentenciada a muerte por su participación en el asesinato del sargento de policía Roger Motley, en la ciudad de Opelika estado de Alabama.

Después de no comparecer ante la corte por un cargo de agresión doméstica a su ex-esposo y además, estar huyendo de la policía, Lynda Lyon Block y su actual concubino George Sibley, deciden detenerse en el parking de un Walmart para usar el teléfono público. Para esto, dejaron a su hijo de 9 años en el auto, pero en ese momento, una mujer que pasaba por el lugar alertó que el niño estaba llorando y pidiendo ayuda. Por las condiciones del vehículo, parecía que Lynda Block y George
Sibley estaban viviendo dentro del mismo. 

La mujer pensó que lo mejor sería recurrir a la policía, entonces alerta la situación y el agente Roger Motley se dispone a investigar. El policía terminaba de hacer unas compras en el shopping y ese día, justo le había prestado el chaleco antibalas a un compañero novato. Esta decisión, sería fatal para su vida...

Cuando llega al auto,
Roger Motley le pide a George Sibley la licencia de conducir, pero éste le dice "que no necesita una". Mientras le estaba explicando por qué no precisaba, Motley atina a colocar la mano sobre el estuche del arma, por lo que Sibley decide sacar su pistola. En ese momento, el agente se aleja del vehículo y comienza un tiroteo. Las personas corren asustadas a refugiarse en el Walmart. Lynda Block (que estaba en la cabina de teléfono) observa la escena y también abre fuego. Dispara cuando el agente se encuentra baleado en el piso –pero aún con vida-. El policía es trasladado al hospital, pero finalmente muere.

Como la corte no fue capaz de determinar de qué arma salió la bala fatal (si de Lynda Block, que lo ultimó estando en el piso; o si fue su concubino quien lo baleó previamente) ambos fueron condenados a muerte.

El juicio fue muy complicado ya que los acusados eran anarquistas que descreían de las leyes y del sistema penal. Renunciaron a sus apelaciones y a toda ayuda que podría haberles modificado la condena. Tampoco cooperaron con sus abogados. Lynda Block pasó a convertirse en la última mujer ejecutada en la silla eléctrica en Alabama, ya que poco tiempo después cambiaron esta pena capital por una “más humana”: la inyección letal.

En su alegato,
Lynda Block dijo que se había tratado de un caso de legítima defensa: "El (policía) se llevó la mano a la cartuchera del arma y nosotros disparamos".

Con su cabeza rapada y atada a la silla, recibió 2.050 voltios en todo su cuerpo durante 20 segundos y 250 voltios por 100 segunos más. Falleció en apenas dos minutos, tenía 54 años.

Según declararía Mike Haley, comisionado del Departamento Correccional de Alabama: “
Lynda Lyon Block nunca mostró emoción alguna. Lucía muy sombría y estoica”. "Se le preguntó si quería realizar una declaración final pero se negó", añadió el funcionario.

Su concubino George Sibley, fue ejecutado 3 años más tarde por inyección letal.

Investigaciones descubrieron que ambos asesinos no tenían documentos, ni licencias ni ningún certificado legal debido a su ideología anti sistema. Esto era lo que estaba explicando George Sibley cuando le decía al policía que no necesitaba una licencia de conducir. Su estilo de vida elegido era ese.

Cuando leo este caso, pienso que es una tragedia absolutamente evitable y por otra parte, el agente de policía podría haber actuado de una forma menos mordaz.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Tracie Andrews

Tracie Andrews

Tracie Andrews nació en Inglaterra el 9 de abril de 1969. Fue acusada del asesinato de su prometido Lee Raymond Dean Harvey, quien nació el 20 de setiembre de 1971 y murió el 1 de diciembre de 1996.
 
La condenaron a cadena perpetua después de encontrarla culpable en julio de 1997. Cumplió una sentencia de 14 años antes de ser liberada.

Tracie Andrews, quien aspiraba a ser modelo, trabajaba atendiendo la barra de un bar. Cuando volvían a su departamento, apuñaló a Harvey más de 42 veces con una navaja, discutían fervorosamente. 

En la conferencia de prensa del día 3 de diciembre de 1996, declaró que su pareja fue asesinada en un ataque callejero por un hombre que lo apuñaló. Pero un mes más tarde, era acusada de asesinato ya que -entre otros motivos- no había ningún testigo que confirmara su coartada.

Tracie Andrews recibió su condena el 29 de julio de 1997 y fue condenada como veíamos, a cadena perpetua con posibilidad de salir en libertad condicional, luego de cumplir 14 años. La acusada apeló la sentencia argumentando que la justicia de su país era responsable de un aborto involuntario por la publicidad dañina que rodeaba el caso. Su imagen estaba completamente arruinada.

En octubre de 1998, 
Tracie Andrews admitió en una carta a su abogado que ella apuñaló a Harvey hasta causarle la muerte, pero alegó defensa propia.

Obtuvo su libertad en julio de 2011 pero se le prohibió viajar sin supervisión, a menos de 25 millas de donde se encontraba la familia de su víctima.

Maureen Harvey, la madre del hombre asesinado escribió un libro llamado: “Maldad pura: cómo Tracie Andrews asesinó a mi hijo, engañó a la nación y me sentenció a una cadena perpetua de dolor y miseria”.

Según sus palabras: “me duele más de lo que las palabras pueden expresar, que Tracie Andrews no solamente sea una mujer libre, sino que se niegue a mostrar algo de arrepentimiento o culpa por lo que hizo a mi hijo. Ni siquiera puedo verla como a un ser humano".

Actualmente, la asesina tiene otra identidad, se cambió el nombre a Tia Carter y la última información publicada sobre ella indica que tiene una nueva pareja.
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